Cargar en casa es la forma más cómoda y económica de tener siempre el coche listo. Pero no todos los cargadores son iguales. Estas son las claves para acertar.
1. La potencia de carga
La potencia determina cuántos kilómetros recuperas por hora de carga. A más potencia, más rápido cargas, pero también necesitas una instalación acorde y suficiente potencia contratada. Para uso doméstico, una carga nocturna a potencia moderada suele ser más que suficiente para empezar el día con la batería llena.
2. Monofásico o trifásico
Depende del tipo de suministro de tu vivienda. La mayoría de hogares son monofásicos; algunas viviendas y empresas disponen de trifásico, que permite cargas más rápidas. Es uno de los primeros puntos que revisamos en el estudio.
3. Carga inteligente y gestión dinámica
- Gestión dinámica: el cargador ajusta su potencia para no superar la que tienes contratada, evitando que “salte” la luz.
- Programación: cargar en las horas más baratas.
- Conectividad: control y seguimiento desde el móvil.
- Solar: si tienes placas, hay cargadores que aprovechan el excedente para cargar el coche.
4. ¿Casa unifamiliar o garaje comunitario?
En una vivienda unifamiliar la instalación suele ser sencilla: del cuadro al punto de recarga. En un garaje comunitario hay que tener en cuenta el recorrido del cableado, la comunidad de propietarios y, a menudo, una preinstalación común. La buena noticia: instalar tu punto de recarga en una plaza comunitaria es un derecho del propietario, con su procedimiento de comunicación a la comunidad.
5. Instalación conforme a normativa
La instalación debe cumplir la normativa vigente (ITC‑BT‑52) y contar con sus protecciones. No es solo “enchufar”: una instalación bien hecha es más segura y te evita problemas.
En resumen
El cargador ideal depende de tu coche, tu vivienda y tus hábitos. Lo más práctico es un estudio rápido: vemos tu instalación y te recomendamos la opción que mejor encaja.
Contenido divulgativo y orientativo. Cada instalación es distinta: consúltanos tu caso.